EL TRANSHUMANISMO Y EL IDEAL DE COMPLETAR LA CREACIÓN

TECHNOLOGY AND MAN
TECHNOLOGY AND MAN

RevistaNEO Sep/2016.

El inventor químico o físico es siempre un Prometeo. No hay gran invento, desde el fuego a volar, que no haya sido considerado como un insulto a algún Dios. Pero si cada invención física y química es una blasfemia, cada invención biológica es una perversión.”

El párrafo anterior, pertenece al “Dédalo, o la Ciencia y el Futuro” de 1924,[1] un libro escrito por el biólogo y científico genetista  británico, John Burdon Sanderson Haldane (1892-1964), para ser leído en la Sociedad de Herejes, un club intelectual de la Universidad de Cambridge, Inglaterra. Haldane utilizó el mito griego de Dédalo como un símbolo de la naturaleza revolucionaria de la ciencia, con especial atención a su propia disciplina: la biología.

También expresó su escepticismo sobre los beneficios humanos de algunos desarrollos científicos, con el argumento que “el avance científico traería dolor, en lugar de progreso a la humanidad, a menos que fuera acompañado de un avance similar en la ética”.

El libro podría ser considerado como una visión anticipada de transhumanismo, en donde predecía un futuro en el que los seres humanos controlarían su evolución a través de la mutación y la utilización de la ectogénesis, una idea asociada al desarrollo de fetos fuera del vientre materno, que encontró en la fecundación in-vitro una de sus aplicaciones más populares.

El texto termina con la imagen de un biólogo –como Haldane– en un laboratorio: “sólo un pobre hombre desaliñado y mal pagado tanteando a ciegas en medio de los laberintos del ultramicroscopio, consciente de su misión espantosa y orgulloso de ella.” Se trata de un trabajo que dio que hablar en su momento -y tiempo más tarde- de hecho fue una gran influencia para otro libro también muy importante “Un mundo feliz “de Huxley.

“¡Oh qué maravilla! ¡Cuántas criaturas bellas hay aquí! ¡Cuán bella es la humanidad! Oh mundo feliz, en el que vive gente así.”

En este caso la referencia se trata del discurso de Miranda en el acto V de la Tempestad del dramaturgo, poeta y actor inglés William Shakespeare (1564-1616) que también inspiró, en este caso el título del libro de Huxley. Un mundo feliz (1932)[2] se trata de una novela distópica del escritor y crítico social británico Aldous Huxley (1894-1963).

La obra ofrece una visión pesimista del futuro del mundo, en donde se presenta una sociedad regida por el condicionamiento psicológico como parte de un sistema inmutable de castas. El mundo feliz de la obra podría ser considerado como una utopía irónica y ambigua, ya que se trata de una sociedad tecnológicamente desarrollada, que vive saludablemente y no se hace demasiados problemas ya que han sido erradicados importantes flagelos de la humanidad como lo son la guerra y la pobreza, y en donde todos los habitantes permanecen en un estado constante de felicidad. Sin embargo, la ironía proviene del hecho que todas estas cosas se han alcanzado tras eliminar otras muchas importantes para la vida de la sociedad tradicional: la familia, la diversidad cultural, el arte, el avance de la ciencia, la literatura, la religión y la filosofía. Se trata entonces de un mundo feliz, pero al mismo tiempo infeliz.

La obra de Huxley puede perfectamente ser considerada la primer manifestación literaria del Transhumanismo (H+); un término que proviene de la yuxtaposición de los términos ingleses  “trascendence” y “human”, y que da como resultado algo así como “trascendencia de lo humano”. El transhumanismo es una corriente de pensamiento que comenzó a tomar forma en los años de la década de 1970, a partir de los avances en varias ramas de la ciencia y la tecnología, a medida que varios desarrollos, que eran originariamente territorio de la ciencia ficción, comenzaron a ser parte de una realidad más cotidiana.

Es que los avances en transplantes de órganos fueron claves para devolverle la salud a mucha gente que anteriormente estaba condenada a una muerte segura, pero no fue el único progreso poco convencional,  hubo otras cuestiones médicas como la cirugía plástica –que permitía soñar con el ideal de la eterna juventud– y los inicios de la ingeniería genética –que abría la posibilidad de poder modificar los efectos del paso del tiempo– y la criónica –con la promesa de poder mantener cuerpos en estados latentes hasta que se pueda encontrar una cura–. Todos desarrollos que hicieron que la gente común comience a vivir historias que eran casi producto de la novela fantástica.

En efecto, no es la primera vez que soñamos con la idea de volvernos todo poderosos. Sin embargo, nunca tuvimos ese sueño tan cerca. Los avances en la capacidad de los procesadores, el almacenamiento ilimitado, el mayor conocimiento de las funciones del cerebro, la nano tecnología, la genética, todas tecnologías que acercan esa rara sensación de estar frente a algo especial. Lo importante es si se está colocando al ser humano en el centro de la escena, o si es sólo un subproducto, o peor aún, si puede terminar convertido en víctima de este proceso. No vaya a ser cosa que después de tanto trabajo, terminemos en un mundo feliz, pero que no sea del todo feliz, como el que planteaba Huxley, y se convierta todo en un gran dolor de cabeza.

Nota publicada en la RevistaNEO Septiembre de 2016.

–ooOOoo–

[1] J. B. S. Haldane, J.B.S. (1924) “Daedalus, or, Science and the Future”.

[2] Huxley, Aldous (1932) “Brave New World”. Una novela escrita en 1931.

Al: ¿el futuro de las máquinas inteligentes prejuiciosas?

El primer concurso internacional de belleza evaluado por “máquinas” suponía el empleo  factores objetivos como la simetría facial y la perfección de los rasgos faciales para determinar los concursantes más atractivos. Sin embargo después de evaluar aproximadamente 6.000 personas de más de 100 países presentaron fotos con la esperanza de que la inteligencia artificial, con el apoyo de algoritmos complejos, determinaría que sus caras eran más de cerca “la belleza humana”. Sin embargo los resultados fueron bastante preocupantes.

Ver la nota de The Guardian para sacar sus propias conclusiones. 

 

 

 

8 Takes on the Rise of AI and Its Implications

In recent years, it’s been exciting watching advances in AI like IBM’s Watson smashing humans at Jeopardy and Google’s AlphaGo AI beating champions at the game of Go a decade earlier than expected. But the sophisticated algorithms under the hood are really the stars of the show.

These powerful computing systems are fundamentally changing industries and automating a growing number of day-to-day tasks. At the same time, AI still isn’t perfect, and we’ve seen hints of its potential dark side. Our algorithms are only as good as the data we feed them. And there’s been a spirited debate about existential dangers down the road.

Here’s a look into some of the topics leading the dialogue as AI technology evolves into its next generation.

By Alison E. Berman.

GO TO THE NOTE IN THE SINGULARITY UNIVERSITY

How Yahoo is using machine learning to deliver the news that’s fit to click

March 28, 2016/by Tom Krazit

Yahoo’s Suju Rahan, director of research and the force behind Yahoo’s personalization algorithms in its news feed, is working on algorithms that move beyond the “click” as the basic unit of attention to serve readers with content based on how long they spend reading certain types of articles. This is especially important for mobile news feeds, because people on mobile devices tend to click on fewer stories.

Of course, there are problems with this approach as well. Sometimes “people tend to read news not because they are personally interested in it, but because it’s popular” and they want to stay current on pop culture phenomenons even if they don’t really care about the topic, she said. Refining these personalization algorithms could one day move us past This One Weird Trick People Use To Get You To Click On This Story, but I’m not holding my breath.

Check out the rest of our Structure Data 2016 coverage here, and a video embed of the session follows below:

Juan Enriquez: LifeCode

Ideas que inspiran. Juan Enríquez: “Creamos un sistema evolutivo paralelo que trastoca las ideas de Darwin”

El empresario y académico mexicano sostiene que hoy contamos con un “superpoder” que conlleva mucha responsabilidad: el de programar todo tipo de criaturas

MIÉRCOLES 18 DE MAYO DE 2016

“Código de vida son las distintas formas que tenemos para programar la vida. En vez de programar computadoras, usamos cosas para programar virus, o retrovirus, o proteínas, o ADN O ARN, o plantas, o animales, o todo tipo de criaturas”, consideró Enríquez en noviembre último, durante una conferencia en Nueva York.

 

Interesante la nota que le dedica el periódico argentino La Nación.

 

 

Algunas historias de espías, criptografía y criptoanalisis.

Alan Turing

Alan Turing fue una de las mentes más destacadas del siglo XX y un innovador prolífico, temprano, en 1936, comenzó a esbozar los principios generales de la computadora como se las conoce hoy en día, especialmente en lo que respecta a controlar sus operaciones mediante la utilización de un programa con instrucciones codificadas sucesivas, almacenadas en la memoria del equipo, lo cual no es un tema menor: darle instrucciones a una máquina mediante un programa era algo así como de ciencia ficción para el momento, el sólo comentarlo con la persona incorrecta, podría generarle problemas instantáneamente.

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La Cibernética, la Inteligencia Artificial, el Ciberespacio y cosas por el estilo

La cibernética se preocupa por la comunicación y el control en todos los sistemas complejos autónomos, la principal  diferencia que tiene con ciencias como la física o la biología, es que no está interesada en la naturaleza material de las entidades, sino en su organización, patrones y comunicación. Debido a la creciente sofisticación de los equipos y de los esfuerzos para hacer que se comporten de manera similar a la humana, la cibernética actualmente está estrechamente vinculada con la Inteligencia Artificial (Artificial Intelligence, AI) y la robótica, y se basa en gran medida en las ideas desarrolladas en la Teoría de la información.

En muchas oportunidades, se consideran a la Cibernética y la Inteligencia Artificial como sinónimos, sin embargo, difieren de manera significativa, ya que la IA busca desarrollar computadoras inteligentes como los humanos, o sistemas racionales de cualquier otra naturaleza, un tema que no es fácil definir, ya que la idea de inteligencia se ha modificado con el tiempo, a medida que las computadoras se vuelven más astutas y van alcanzando metas que antes parecían imposibles. En contraste, la cibernética creció con el objetivo de desarrollar sistemas que permitan lograr objetivos, sean estos humanos o de un dispositivo autónomo.

Generalmente se buscan las relaciones entre cibernética y ciberespacio, realmente aunque el nombre es común, son dos cosas bien distintas.  Wiener redefinió y popularizó el término para designar el estudio de los mecanismos de control y retroalimentación, mientras que el ciberespacio tiene su origen en la palabra griega “cibernao”, que se traduce como pilotear una nave o navegante, y se empleó por primera vez en la novela de ciencia ficción de William Gibson titulada “Johnny Mnemonic” (1981), aunque se popularizó con “

Neuromante – William Gibson

” (1984), una distopía ultra tecnológica llena de hackers, cyborgs, drogas y mafias, donde el protagonista, Henry Case, era un vaquero/hacker reclutado para realizar la compleja misión de infiltrarse en una forma de Inteligencia Artificial llamada Neorumante. El libro destaca por ser una de las pocas obras en ganar, en un mismo año, los tres premios más importantes del género. A partir de sus textos se generalizó el uso del término ciberespacio. Gibson también es considerado el padre del genero cyberpunk. En este sentido, John Perry Barlow, desarrolló en 1996 la “Declaración de independencia del ciberespacio” en Davos, Suiza, en la que exhorta a los gobiernos a no ejercer soberanía sobre el ciberespacio, definido por él mismo como “El nuevo hogar de la Mente”.

Bertalanffy y la Teoría General de los Sistemas

Ludwing von Bertalanffy

Ludwig von Bertalanffy (1901-1972) fue un gran biólogo cuyas contribuciones fueron más allá de la biología ya que su pensamiento se propagó a la psicología, psiquiatría, sociología, cibernética, historia y filosofía, por lo que dejó una importante contribución en el pensamiento científico del siglo XX. Están quienes creen que su Teoría General de los Sistemas (TGS) brinda un marco conceptual para todas las disciplinas. Para  T. E. Weckowicz  “hay dos tipos de pensadores: los académicos y los científicos. El primer grupo, son los vanguardistas que definen el camino, los responsables de las ideas revolucionarias, quienes marcan el horizonte para desarrollos científicos e intelectuales, son los que se saltan las barreras y caminan en la oscuridad, son los que crean nuevos paradigmas de la ciencia y el pensamiento, quienes se preocupan por la imagen más amplia y les dejan los detalles a los demás. Luego vienen los que avanzan por el camino nuevo, quienes se encargan de darle bases sustanciales, los que llevan a cabo una cuidadosa experimentación y la investigación rigurosa dentro del paradigma establecido por los primeros. Ludwig von Bertalanffy, científico y pensador, fue un claro ejemplo del primer grupo”.

Fue precursor del sistemicismo, aunque afirmaba que podría rastrearse la filosofía sistémica hasta Leibniz, Nicolás de Cusa o incluso a la medicina mítica de Paracelso, lo que era una verdad a medias. En un mundo lineal, el hecho que a los organismos –u organizaciones– se le llame sistema, no es suficiente para hacer la diferencia. Trabajar con sistemas y ser verdaderamente consciente de ello, son dos cosas diametralmente opuestas. Como dice Gonzalo Pozo, colaborador de este libro, si Nicolás de Cusa que planteó la existencia de Dios como una esfera, cuyo centro esta en todas partes, hubiese reemplazado Dios por el concepto de sistemas, entonces estaría justificando a Bertalanffy. Continúa leyendo La Cibernética, la Inteligencia Artificial, el Ciberespacio y cosas por el estilo